“Para nosotros (la división territorial) es un tema técnico, jurídico y político que no s
abemos qué solución pudiera tener pero, definitivamente, si fuéramos de una sola delegación sería más sencillo y mejor para nosotros. Nos daría lo mismo la que sea. Pero yo me iría más lejos: si Santa Fe fuera una sola delegación, todavía mejor”, aseguró ayer en entrevista Francisco Martín del Campo Souza, presidente de la Asociación de colonos de Santa Fe.
Y es que, lanzó el reto, si las delegaciones Álvaro Obregón y Cuajimalpa pudieran proveer a Santa Fe de los servicios de calidad con los que cuenta y exige, la Asociación de colonos estaría dispuesta a que desapareciera el Fideicomiso y el “autogobierno” de esta zona del poniente capitalino.
El representante del Fideicomiso que administra los recursos públicos para servicios públicos (limpia, alumbrado público, seguridad, entre otros) señaló que la conveniencia de ser parte de una sola jurisdicción radica en que, actualmente, los residentes dejarían de gestionar la atención de sus demandas con las diferentes áreas del gobierno central y, además, con dos jefes delegacionales.
En caso de que no se tuvieran las condiciones para esto, otra propuesta es que Santa Fe siga compartida, pero que cada demarcación se haga cargo del territorio que le corresponde.
“Si la autoridad provee los servicios pero del tamaño y la calidad que estamos dando sería el escenario ideal y creo que es a lo que tendríamos que tender en un futuro.
Sin embargo, comentó, antes de pensar en desaparecer la autoadministración, como lo propuso el delegado en Álvaro Obregón, Eduardo Santillán, ante la Asamblea Legislativa, se requiere una etapa de transición.
Señaló que el costo de administración del Fideicomiso es bajo, ya que 95% del presupuesto se destina a obras e infraestructura y se paga 5% en una supervisión externa técnica, avalada por el gobierno central, que es la que verifica que los trabajos se ejecuten en tiempo, calidad y costo. El único riesgo de que las delegaciones manejen el dinero que le corresponden a Santa Fe sería que éste no se destine completamente a la zona.“Si estos recursos se van a las delegaciones, pues la parte que llegaría a Santa Fe sería mínima, porque se perdería. En las delegaciones el costo del gasto corriente es altísimo y lo que les queda para ejecutar en obras y mejoras es del orden del 20 o 30%.
En el fondo, señaló, el problema es que Santa Fe “se vuelve como el pastel que no existe y todo mundo se lo quiere repartir. Creen que hay mucho presupuesto, pero con el potencial económico y el PIB que genera esta zona, que se mantenga con 120 millones realmente es un milagro.”
Kenya Ramírez
Excelsior 06/11/09




